Todavía nos encontramos algunos románticos del fútbol. Ese sábado por la tarde que poníamos la radio con el Carrusel Deportivo, ya que no había otra manera de ver el fútbol que no fuera ir a algún bar que tuviera ese ya caduco "Pay per view". Pero daba gusto una tarde de invierno poner el Carrusel a las 6 de la tarde y escuchar el partido de las 6, el de las 8 y quitar el sonido a la televisión para oír el partido por la radio mientras veías el partido en abierto por la tele a las 10. El domingo por la mañana estaba ese partido de la jornada de Segunda por el Plus, que pocos afortunados podían disfrutar, pero que muchos estábamos atentos a los resúmenes de las noticias del mediodía. Entonces era cuando llegaba el verdadero espectáculo. Esa jornada del domingo a las 5 de la tarde, con 5 partidos. Esa tarde frenética, revisando constantemente la quiniela mientras escuchabas la radio, con goles cada pocos minutos. Esa emoción de dar paso a un gol en un campo y preguntandote de quién era el gol mientras el comentarista alargaba ese enorme y potente canto de gol. Esa tarde que se pasaba en un suspiro con esa radio echando humo.
Sin embargo, desde hace dos años todo ha cambiado. Desde la llegada de internet, todo el mundo tiene al alcance de la mano ver cualquier partido. Y llegaron los famosos derechos de televisión. Cuando nadie había lo había oído nunca, se convirtió en un asunto de polémica constante. En el momento en que Mediapro se hizo con los derechos televisivos de todos los equipos, comenzó a hacer y deshacer a su antojo. Nos vendieron unos paquetes televisivos espectaculares, que por menos de 20€ al mes podíamos ver toda la jornada de primera y muchos partidos extranjeros. No obstante, todo era a costa de esto:

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