lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Y aquí quién tiene la culpa?

El partido de ayer fue una fiel (y cruel) muestra de lo que está siendo el Betis este año. Ese sí pero no, ese juego a chorros, que de vez en cuando empuja con la fuerza de un río y que a veces solo gotea como un grifo mal cerrado. Mel dice que no le puede pedir más a sus jugadores porque no pueden dar más, claro toque a la directiva: esto es lo que se puede con esta plantilla. Puede ser que sea posible, pero no quiero pensar eso. Es indudable que para siquiera igualar a lo de la pasada campaña, Pepe tendría que sacar de nuevo la varita y hacer magia con un equipo hecho a retales. Sin embargo, no es para estar últimos, en eso creo que coincidimos la gran mayoría de aficionados al fútbol.



Entonces, ¿quién tiene la culpa?. Mientras la angustia me comía por dentro en Preferencia, no podía dejar de observar a Pepe. Cabizbajo, sin fuerzas y agotado mentalmente. No podía casi ni mirar al campo mientras el Rayo acosaba al Betis y hacía temer lo peor. "¿Seré yo quién lo esté haciendo mal?" se preguntaría Mel, mientras miraba al césped de su área técnica. Alguien que haya visto los 15 partidos que lleva jugados el equipo verdiblanco esta temporada (tal y como está la cosa, supondrán que la Europa League nos importa un comino) sabrá que 10 puntos son muy pocos para cómo ha jugado en la mayoría de encuentros, porque lo de las 3 o 4 catástrofes anuales (como las de Sevilla o Getafe) con Mel las tenemos aseguradas. "¿Será entonces la suerte?" se contestaría a sí mismo el entrenador. Innumerables lesiones, goles que en una portería no entran y en la otra sí, pequeños detalles, que al final son los que marcan las cosas. Pero claro, si se dice que no ganamos por la suerte, somos unos llorones... ¡¡GOOOOOL!! Mientras peor se estaba jugando, Verdú pone el 2-1. "No puede ser la suerte entonces", se diría el míster, "hay que amarrar el resultado como sea". Pero la cosa se complica cuando en el campo hay ciertos jugadores que, claramente no dan la talla. No me gusta mencionar ninguno, porque al final todos dan y quitan puntos, pero mientras leéis esto, a cada uno se les ha venido, al menos un par de jugadores a la mente. Mientras tanto, en la grada se seguía mirando hacia la zona central del 1º anfiteatro de Preferencia, culpando a la gente sentada en él por traer a jugadores que no son válidos. Y mientras las 32.600 personas que había en el campo, silbaban, aporreaban los sillones o hacían ruido como buenamente podían para poner nerviosos a los del Rayo, nos partió eso, un rayo. No me dio tiempo ver como reaccionó Pepe Mel. Ni Pepe Mel ni nadie, porque la desesperación y la angustia no me permitieron ver los últimos tres minutos de descuento. ¿Por qué? Porque esa suerte que nos había dado 10 minutos antes un gol, nos golpeó de forma más cruel para arrebatarnos la victoria en el 91'. No nos iba a dar esa satisfacción

Mientras acabo de redactar esto, leo en Twitter que Pepe Mel ha sido cesado. ¿Quién ha tenido la culpa entonces?. A la suerte no le pidan cuentas, porque ella no pide cuentas a nadie. Así que cae el que siempre acaba cayendo. Solo queda dar las gracias a Pepe (después de 3 años y medio me parecería grosero llamarlo José) Mel Pérez por estas inolvidables temporadas. ¿Y con el Betis? Como el fútbol es un deporte de temporadas, en junio haremos cuentas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario