martes, 26 de junio de 2012

Adiós, Woody


No me lo quería creer. Daba la casualidad que me acababa de quedar sin internet, y mientras estaba viendo el partido del Cádiz, hicieron un parón para dar paso a los estudios centrales y anunciar una noticia de última hora. Nunca me gustan esas noticias y más cuando comenzaron con "tenemos que darles una desagradable noticia". Cada palabra que iba añadiendo me horrorizaba más: "Se acaba de confirmar el fallecimiento del jugador del Real Betis Balompié, Miki Roqué". No sabía como reaccionar. Yo creo que nadie sabía reaccionar ante esta noticia porque nadie la esperaba. Un amigo constantemente me preguntaba "¿Cuándo volverá a entrenar Miki?". Yo le decía que lo importante era que se recuperara del todo, pero algo dentro de mí también deseaba que volviera a vestir la verdiblanca.

Una persona que se hacía querer. Tímido, luchador, cariñoso. Un futbolista cuya entrega hacía que el público vibrara con él. Que a pesar de haber jugado algunos partidos, ya se había metido a la afición en el bolsillo. Ese 11 de marzo de 2011, cuando él mismo nos confirmó su enfermedad, todo el beticismo en particular y el fútbol en general nos pusimos manos a la obra para ayudarle a pasar este bache en el camino, que solo retrasaría un tiempo su éxito futbolístico que presuponíamos. Pero el tiempo pasaba muy lento, y las pocas noticias que iban saliendo a la luz no invitaban demasiado al optimismo. Sin embargo, las visitas que le hacía al equipo cuando iba a Barcelona llenaba al beticismo de entusiasmo. Pero el pasado domingo 24 de junio se confirmó la fatídica noticia, el día que pasó de ser jugador a leyenda. No nos quedó más que lamentarnos. El cáncer se llevó a un chaval de 23 años, con toda la vida y carrera por delante, pero como dice mi abuelo, "el cáncer no mira el carné de identidad".

Ahora toca dar las gracias. Gracias a todo el beticismo y el sevillismo por volcarse en cuerpo y alma con el jugador. A la prensa, por tratar de forma tan respetuosa su enfermedad y a la familia. Al Real Betis Balompié y sus miembros, por desvivirse y hacer todo lo posible por su recuperación. A Carles Puyol, porque se que ha sido un apoyo anímico y económico con Miki en todo momento. Y ,sobre todo, gracias a Miki, por darnos a todos una lección de valentía y lucha constante, sabiendo que nunca hay que darse por vencido. Ahora formas parte del 4º anillo del Villamarín, una entrada de la que solo forman parte un grupo de grandes. Aunque no te veamos jugar más en el verde, sabemos que siempre estarás allí para cuidar del Betis. DESCANSA EN PAZ.


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