domingo, 13 de mayo de 2012

Llegan las notas de final de curso

Terminó la liga para el Betis. Una liga que sería difícil de calificar, debido a los numerosos altibajos del equipo durante todo el año, pero que finalmente ha dejado un buen sabor de boca a todos los aficionados.



Comenzó la liga como un tiro, haciendo un cuatro de cuatro impensable en pretemporada, que colocó líder del campeonato a un Betis que, aunque ganara sus partidos por la mínima, daba la impresión de ser un equipo sólido, con pegada, y aunque tenía una plantilla joven e inexperta en Primera, parecía veterana y con muchos años en la élite. Las victorias ante Granada, Mallorca, Ath.Bilbao y Zaragoza hacían pensar a los béticos que se podía luchar por algo más que la permanencia.

Pero entonces llegaron las 10 jornadas funestas. Getafe, Levante, R.Madrid, Rayo, Espanyol, Racing, Málaga, Villarreal, R.Sociedad y Osasuna. En estos 10 partidos, donde la gran mayoría eran equipos asequibles, solo se consiguió sacar un 1 punto de 30 posibles. En los 8 primeros se mostró un juego bastante pobre, previsible y con poco peligro. En los dos últimos, estando el equipo y, sobre todo, Pepe Mel con el agua al cuello, desarrolló, por lo menos durante algunos minutos, el juego por el que se caracterizaba el Betis: toque rápido, mucha llegada, líneas adelantadas...bueno, todo menos la pegada. Muchas ocasiones pero no se marcaba gol. Y encima esos goles en el último minuto hicieron mucho daño a equipo y afición.

Se llegó al partido definitivo, que además era contra el 3º, el Valencia de Emery. Se comenzó perdiendo como más dolía, con un gol de Dorado en propia puerta en los últimos minutos y se acabó ganando como más se quería, dos tantos de Rubén Castro en el descuento salvaron a Mel y al Betis, y dieron una inyección tremenda de confianza. Una confianza que hizo que se ganaran dos partidos seguidos más, ante Atlético y Sporting, y se diera una buena imagen en la derrota en el Camp Nou y el empate ante el eterno rival.

Fue entonces cuando llegó la pájara final, donde no se sabía si mirar hacia arriba o hacia abajo. Dos derrotas seguidas (Granada y Mallorca), dos victorias y un empate (Ath.Bilbao, Zaragoza y Getafe) y cinco jornadas sin ganar (derrotas contra Levante, R.Madrid y Rayo y empates contra Espanyol y Racing.). Volvió a peligrar el equipo, con una sensación de no poder ganar a nadie, de miedo a despeñarse. Pero llegaron dos victorias ante Málaga y Villarreal, que dieron tranquilidad. A partir de entonces no se quiso mirar ni hacia arriba ni hacia abajo, por lo que solo cabe señalar la importante victoria en el derbi con dos goles de Beñat, la guinda al pastel.

Antes de comenzar la liga, la inmensa mayoría de los béticos hubiésemos firmado que a cinco jornadas del final el equipo estuviese salvado. Sin embargo, con lo cerca que ha estado a veces Europa y la de puntos que se han escapado en los últimos minutos (Espanyol, Barcelona, Atlético, Osasuna, Real...), da la impresión de que se podía haber luchado por más. Lo importante es que se ha consolidado en Primera, y se ha formado un buen bloque de jugadores y como dice el dicho italiano: Piano piano se arriva lontano.






El mejor del Betis no me queda más remedio que repartirlo en tres: Rubén Castro, Beñat y Pepe Mel. No hay duda que si le pides tres nombres a la afición, te dirán esos tres. Indispensables los tres, solo fallando uno, el equipo se hubiera caído. 16 goles, la estabilidad y fluidez al equipo y buenos planteamientos en la inmensa mayoría de partidos los avalan.

La decepción la podemos hallar en dos fichajes que no han cuajado: Dusko Tosic y Javi Matilla. Dos apuestas de la secretaría técnica y del entrenador que no han logrado cuajar ni de lejos las expectativas. Ya le dijimos adiós a Tosic en invierno. A Matilla, todavía hay esperanzas de recuperarlo y hacerlo un jugador válido para Primera.

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